Martyrs

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A principios de año, en una de esas noches en que el insomnio me llevó por los extraños caminos del cine de terror contemporáneo, en la red encontré la referencia a una película francesa del año 2008 que había causado mucha polémica por su contenido tan violento.

La trama versa sobre la vida de Lucie y Anna, dos chicas que de niñas crecieron en un orfanato formando lazos que las vuelven no sólo amigas, sino  también cómplices de sus frustraciones y sus rencores. Lucie proviene de un entorno de violencia que la traumatizó en su infancia -al grado de alterarle sus facultades mentales- cuando un grupo de personas la mantuvieron cautiva en un sótano para torturarla. Ella logra escapar, la trasladan a un orfanatorio y cuando ya es mayor, busca a las personas que le hicieron daño en el pasado para matarlas. Increíblemente logra su objetivo; un buen día llega a casa de una familia, asesina a todos los integrantes y después llama a Anna para que le ayude a solucionar el problema. En un momento dado se infiere que la masacre de esa familia inocente es producto de las alucinaciones de una psicópata sedienta de sangre y con una percepción retorcida de la realidad. Hasta aquí la historia parecería una de tantas películas gore del montón con una trama de venganza demasiado simplista en donde todo ocurre muy rápido; las acciones brincan de un escenario violento a otro, la sangre abunda y por momentos da la impresión de querer salir de la pantalla, se satura la susceptibilidad del espectador promedio (quizá esa fue la intención del director) y hasta puede resultar morbosa toda esa violencia gráfica e innecesaria. Debo decir que estuve a punto de no terminar de verla de no ser porque la historia da un giro interesante cuando Lucie muere y Anna descubre un pasadizo secreto que conduce a un sótano.

Ese es el parte aguas de la película. Lo que Anna descubre, le cambiará la vida para siempre. Ahora ella se convertirá en la víctima de la misma gente que torturó a su amiga de niña. La constante de la violencia gráfica se mantiene a lo largo de todo el filme pero cambia el ritmo. Ahora todo es un poco más calmado, más lento, se muestran los momentos de soledad de Anna en su prisión, al inicio intenta poner resistencia, defenderse de sus torturadores, pero poco a poco va cediendo y se va transfigurando. Una voz le dice que se rinda y acepte su destino. Anna obedece. La prueba final para convertirla en una verdadera mártir, es quitándole la piel (en sentido literal), despellejarla viva, sin anestesia pero con el preciso cuidado para mantenerla con vida pero despojándola de toda identidad. Anna ya no es Anna, ahora es algo más. Con la piel que le quitaron, le quitaron también su personalidad, sus pensamientos, su libre albedrío… ¿qué es ella ahora? ¿es una mártir?

La pregunta que inevitablemente le viene a uno a la mente es ¿por qué lo hacen? ¿por qué estas personas se dedican a convertir en mártires a las mujeres de una manera tan brutal?

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“Es tan sencillo hacer víctimas, tan fácil. Encierras a alguien en un lugar, comienzan a sufrir, no creen que esté pasando, hasta que metódica, sistemática y fríamente eso dura. El sujeto pasa por diferentes etapas. Después de un rato, es un trauma. Aún así de pequeño, los vuelve locos y los hace ver cosas que no existen […] Hoy en día nadie quiere sufrir. Los mártires son raros. Un mártir es un ser extraordinario, sobrevive al dolor, sobrevive a cualquier depravación, tolera la carga de maldad en la Tierra. Ellos mismos se rinden, trascienden a si mismos. Ellos se transfiguran […] No trates de decirme que la noción del martirio es una invención de los religiosos. Intentamos con todo, incluso con niños y hasta resulta que las mujeres son más sensibles a la transfiguración.”

No es una película para todos los gustos, se necesita un estómago bastante resistente para verla. Mucho menos es una película apta para menores de edad.

Les dejo este link de la película completa por si alguien se anima a verla antes de que la quiten de la red.

http://www.youtube.com/watch?v=Ev6XM7E5Xbc

Siete años después

Hace siete años, el 26 de abril de 2007 para ser exactos, decidí abrir un blog. La idea original era publicar poco a poco mis historias, mis cuentos, mis relatos en general para que quedara una especie de libro virtual que cualquier persona pudiera leer a través de la red. Escribir por dinero no era algo que me preocupara (hasta la fecha, no es algo que me mortifique) simplemente tenía la necesidad de externar mis palabras y dejarlas libres para que naufragaran en alguna parte; el destino final no me importaba. Quería también que el contenido fuera más objetivo, no deseaba que se convirtiera en mi “diario íntimo” como veía con frecuencia que ocurría a otros blogueros (aunque no siempre tuve éxito y en ocasiones acabé publicando cosas personales), quería dejar testimonio de los libros que iba leyendo para que no se me olvidaran y para compartirlos con el resto de los internautas, resumiendo, quería difundir las cosas que considerara buenas y de calidad.

Con el paso de los años, por diversos cambios en mi vida, lo fui dejando. En ocasiones pasaban meses enteros antes de que volviera a escribir algo, incluso pensé en borrarlo pero no pude hacerlo, en cierta manera ese blog era como yo, sus palabras tenían pequeños fragmentos de mi vida que me costaba dejar. Así que mi viejo blog, mi primogénito, aún sigue ahí. Hoy, a manera de renovación, iniciaré este segundo proyecto con el mismo objetivo para que alguien allá afuera siga leyendo mis palabras.

http://doloresgaribay.blogspot.mx/

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